El Turismo Rural despierta sentidos y emociones

Escribe: Graciela I. Gallo. 

Con las primeras brisas de primavera la mente se abre a nuevas opciones de esparcimiento, en ambientes al aire libre, en contacto con la naturaleza y buscando nuevas experiencias. El Turismo Rural en Argentina despierta los sentidos y anima a vivir reconfortantes jornadas en compañía de los lugareños, deleitar deliciosa (y autóctona) gastronomía, realizar recorridos con la guía de baquianos, escuchar historias alrededor de fogones, dormir mirando un manto de estrellas, descubrir flora y fauna nativa, así como encontrar la magia de caminar por las delgadas calles de los pueblos e internarse en otras culturas.

Siempre es un desafío ir más allá de la oferta turística estandarizada y ampliar miradas. Cuando uno empieza a indagar los atractivos rurales, incluso de su propio pueblo, lo que encuentra es sorprendente. Muchas familias en las distintas provincias de nuestro país han encontrado en el Turismo Rural un medio de complementariedad a las actividades del agro, y una actividad laboral que genera empleo a varios integrantes de la familia y, en muchos casos, a jóvenes y mujeres de la región de pertenencia. El resultante de estas actividades se simplifica en arraigo y valoración.

Arraigo rural al tener menos gente local con la necesidad imperiosa de dejar su lugar de origen ante la falta de oportunidades, valoración de recursos, cultura y saberes desde el diseño y durante el desarrollo de las propuestas turísticas.

¿Qué aporta un turista al territorio cuando se sumerge en estas opciones de turismo alternativo? ¡Mucho, muchísimo! No solo ingreso económico para las familias oferentes, sino un intercambio de miradas y visiones sobre la manera en que el ser humano vive la vida, cuida al entorno y trasmite valores, en la forma en la que oferente y turista sienten y se relacionan con los otros. Hay un despertar sensorial y emocional que está implícito en la experiencia.

Detrás de las vivencias, productos y artesanías que los emprendedores de turismo rural ofrecen a los visitantes, hay días (a veces meses) de preparación previa, de trabajo mancomunado, del cómo hacer que el tan mencionado “lo atendemos como en casa” tenga un valor identitario propio y único. Uno se siente “como en casa” pero en la casa de otro, aprendiendo cosas nuevas, rodeado de la gran amabilidad y entrega de la gente rural. Uno puede disfrutar de espectáculos barriales, fiestas patronales, demostraciones artísticas, y mucho más, como un lugareño de toda la vida. No hay mezquindades en estos lugares, todo lo que hay, es para compartir.

A pesar de toda esta aventura y de los beneficios mutuos, aún tenemos deudas en Argentina con el sector, las habilitaciones y los seguros acordes para la actividad turística rural y su diverso abanico de servicios, son algunas de ellas. No obstante, el esfuerzo, la dedicación y la perseverancia de los emprendedores mantienen al Turismos Rural en permanente crecimiento, y con la calidad suficiente para satisfacer una demanda cada vez más interesada en disfrutar de sus particularidades.

¿Ya pensaron qué van a hacer el próximo fin de semana?

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