Espacios de capacitación e intercambio de experiencias de Turismo Rural para el desarrollo de los pequeños pueblos entrerrianos.

RESUMEN

El turismo rural es una actividad productiva que puede ofrecer oportunidades de valoración de los recursos naturales y culturales en beneficio de las comunidades de Argentina. Su diseño e implementación motiva el arraigo de los jóvenes en su lugar de origen, brinda trabajo y dignificación a las mujeres rurales y genera beneficios directos para el resurgimiento de los pequeños pueblos rurales y de sus regiones de emplazamiento. La articulación institucional para generar espacios de capacitación e intercambio de saberes entre la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), el Ministerio de Gobierno de la Provincia de Entre Ríos y el territorio, es un ejemplo de construcción colectiva y armado de redes de relacionamiento para el desarrollo de las zonas más relegadas de la provincia.

Introducción

El turismo es una actividad que ha evidenciado un marcado crecimiento en las últimas décadas. Sus condiciones de generador de divisas e ingresos, captador de mano de obra local, dinamizador de cadenas de valor asociadas, revalorizador del patrimonio, entre otras, hacen que los gobiernos locales se preocupen por este sector con creciente interés. A raíz de ello, los distintos estamentos de política pública han comenzado a implementar medidas de asistencia a través de políticas de fomento, capacitación, desarrollo e integración entre las distintas áreas involucradas.

El turismo rural fortalece el capital social porque promueve la participación y el asociativismo entre los emprendedores, otorga un mayor protagonismo a las mujeres y a los jóvenes en los emprendimientos y fomenta el arraigo rural, al ofrecer oportunidades de complementación de actividades e ingresos a la población local.  A su vez, mejora la competitividad al favorecer la diversificación y diferenciación de actividades económicas, así como el aprovechamiento de los encadenamientos entre actividades en el territorio, incrementa el valor agregado en origen y la reinversión local de los ingresos generados, mejora también la calidad de las producciones locales al aumentar las oportunidades de comercialización de los productos de la región (Guastavino, 2015).

De acuerdo a estos conceptos y con el objetivo principal de rescatar los valores de los pequeños pueblos rurales de la provincia de Entre Ríos, la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y el Ministerio de Gobierno de Entre Ríos (GER) firmaron en el mes de junio de 2016 un convenio de asistencia técnica y capacitación. En el marco de este acuerdo, se realizaron en distintas épocas del año visitas técnicas a emprendimientos productivos y de turismo rural, complementadas con capacitaciones regionales bajo la modalidad: capacitación, intercambio de experiencias y talleres de diagnóstico de situación, promoviendo la identificación de posibles alianzas estratégicas que dieran continuidad a estas acciones y permitieran el armado de redes de trabajo.

El Convenio FAUBA -GER planteó acercar al territorio «Herramientas para el desarrollo de los pueblos rurales entrerrianos”, cuyo resultado ofreciera los lineamientos necesarios para el impulso y fortalecimiento del turismo rural como motor para la la diversificación de la oferta turística actual, hoy especialmente centrada en las propuestas: Carnaval, Termas, Pesca y Fiestas Populares.

Para el desarrollo de la propuesta se tomó como eje de trabajo la mirada holística que ofrece el enfoque sistémico de desarrollo turístico (Montero y Parra, 2001). En los distintos encuentros participaron representantes de 19 parajes rurales y ciudades de la provincia de Entre Ríos: Chajarí, San Jaime de la Frontera, San José de Feliciano, Federal, Villaguay, Tierra de Palmares (microrregión), Villa del Rosario, Lucas González, La Criolla, Gualeguaychú, Aldea San Antonio, Ibicuy, Colón, Gualeguay, Almada, Colonia Stauber, Parera, Irazusta y Gilbert.

Las actividades en territorio

Para las actividades en territorio se plantearon tres zonas que fueron definidas por su accesibilidad para los pueblos rurales: Federal (Norte), Villaguay (Centro) y Aldea San Antonio (Sur).

El programa de cada encuentro tuvo como objetivo: “Brindar conocimientos y herramientas para impulsar negocios turísticos en el ámbito rural, con una gestión participativa y de respeto por el entorno natural y cultural de las comunidades”.  Para ello, los participantes de las visitas técnicas y de las Jornadas de capacitación, intercambio y taller pudieron conocer y reflexionar sobre la importancia que tiene el turismo rural en la cadena de valor de la actividad agropecuaria; identificaron los recursos y atractivos del ámbito rural; adquirieron herramientas de comunicación y comercialización; e incorporaron capacidades para el trabajo con otros y para el impulso de proyectos asociativos.

Los asistentes a cada Jornada (productores, profesionales, emprendedores de turismo rural, autoridades gubernamentales y representantes de organizaciones sociales) participaron en grupos organizados por Juntas de Gobierno y, a veces, en conjunto con otras por su cercanía territorial. En estas actividades identificaron los recursos disponibles y las posibles ofertas turísticas que podrían ser desarrolladas destacando atractivos del lugar/región, pensando en consolidar productos turísticos rurales identitarios (OMT, 1998).

En las instancias de análisis y discusión, los integrantes de cada grupo trabajaron identificando también aquellos valores inmateriales propios de cada lugar. Entendiendo por patrimonio inmaterial (UNESCO, 2003) aquellas formas de expresión populares y tradicionales, tales como las lenguas, la literatura oral, la música, la danza, los juegos, la mitología, los rituales, las costumbres o las técnicas artesanales; así como los espacios culturales; lugares que concentran actividades populares y tradicionales; y espacios asociados a un ritmo temporal que hace que un determinado acto se reproduzca regularmente (rituales cotidianos, procesiones anuales, narraciones orales).

También compartieron historias familiares y antecedentes gastronómicos propios de la provincia y analizaron su fusión con las distintas corrientes inmigrantes (principalmente italiana y alemana) Se puntearon aquellos recursos tangibles e intangibles vinculados específicamente a la gastronomía y a las materias primas, considerando que son de gran impacto y potencialidad para la demanda turística (Falcón, 2014) y que estos atractivos tienen un público específico muy interesado en conocer, cocinar, degustar, experimentar sabores y texturas que involucren materias primas locales y recetas tradicionales.

Innovación en los espacios participativos

En estas Jornadas también se generaron espacios en los que cada uno pudiera dar a conocer el emprendimiento que desarrolla y contar sus particularidades y sus problemáticas, esto generó vínculos y posibles alianzas para un futuro de trabajo asociativo y de cooperación regional. Fue valorado por los presentes “saber más sobre otros pueblos”, de los que expresaron “no tener mucho conocimiento”.

Como estrategia en el espacio participativo se trabajó intercalando momentos de intercambios de experiencias, saberes y opiniones. Además, en cada uno de los puntos de encuentro, se prestó especial atención a las expresiones locales que surgieron espontáneamente. Éstas fueron bien recibidas por los presentes y contribuyeron a fijar con éxito los conceptos de la teoría en la práctica:

En Aldea San Antonio merece especial mención el cierre de la actividad con degustación de la torta típica alemana (Tinekuchen) y la ejemplificación del concepto “Patrimonio Vivo” en el relato de Doña Elvira, descendiente de la última familia inmigrante de alemanes del Volga que llego esa región. Las emociones que generó y la atención que captó su relato, al tiempo que se degustaba el Tinekuchen, dejaron en evidencia la importancia de imprimir experiencias y ofrecer nuevos saberes y sabores a los visitantes, aquellos que son propios del lugar, auténticos.

En Villaguay, podemos destacar el baile y la explicación de la Chamarrita por parte de un docente de la región (todos los presentes acompañaron con palmas y ensayaron unos pasos); así como la feria de productos del Grupo Cambio Rural INTA “Huellas del Montiel” y de los representantes de Villa del Rosario, quienes ofrecieron degustaciones para motivar a los talleristas mientras trabajaban. Estas acciones favorecieron el clima y fortalecieron el concepto de acciones conjuntas y articuladas para el desarrollo, además de poner en escena la importancia de “lo local” como capital identitario de las propuestas.

En Federal, dos participantes ofrecieron una demostración de Chamamé, explicaron cómo sería enseñar algunos pasos a los visitantes (idea que habían plasmado en sus papelógrafos) y ejemplificaron también que transmitir saberes e imprimir vivencias en los otros son hechos relevantes de la actividad turística. Fue un momento de alegría, de pasión compartida y de referencia directa a la Fiesta Nacional del Chamamé que se realiza en el mes de febrero en esa ciudad entrerriana.

Reflexiones y continuidad

El turismo rural, entendido como destino de política de desarrollo territorial, ofrece múltiples alternativas para estimular la movilización del capital social local, de gran riqueza cultural y patrimonial, muchas veces carente de canales de expresión visible. Emprendedores, productores, mujeres y jóvenes con inquietudes para desarrollar nuevas actividades y generar fuentes de ingreso alternativas justifican la implementación de incentivos de desarrollo que vuelven multiplicados al territorio cuando se los planifica adecuadamente.

Los resultados obtenidos de cada una de las etapas de trabajo se sistematizaron en informes que fueron puestos a discusión con los representantes de cada región y quedaron a disposición de las autoridades provinciales, regionales y locales. Estos materiales podrán ser utilizados como base para la redacción de ideas proyectos que faciliten la obtención de financiamiento; para el diseño de normativas específicas que cubran la necesidad de regulaciones acordes a las actividades de turismo rural; y para la concreción de acciones posteriores a estas actividades.

Autores:  Gallo, Graciela I. – Fernández, Sandra P.

Semana de la Investigación, el Desarrollo y la Innovación – 11 al 15 de septiembre de 2017 – UNSAM

Eje temático:  Desarrollo económico y desarrollo regional / Casos de Enseñanza.

Descargar Ponencia

BIBLIOGRAFÍA

Alburquerque, F. (2006), Clusters, territorio y desarrollo empresarial: diferentes modelos de organización productiva. Cuarto Taller de la Red de Proyectos de Integración Productiva BID/FOMIN, San José, Costa Rica.

Falcón, J.P. (2014), Tendencias globales de desarrollo del turismo. Redmarka. Revista Digital de Marketing Aplicado, P. 35-67.

Guastavino, M. (2015), Reunión anual de técnicos de turismo rural RAT-TUR : seis años de encuentros e intercambios. Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Ediciones INTA.

Montero, C. y Parra, C. (2001), “Casos locales : El cluster del ecoturismo en San Pedro”, en Memorias del seminario internacional del ecoturismo: políticas locales para oportunidades globales, cepal, Santiago, pp. 93-114.

Organización Mundial del Turismo (1998), Introducción al turismo. Madrid.

 Sagasti, F y Aráoz, A. (1998), La planificación CyT en los países en desarrollo. Fondo de Cultura Económica; México, D.F (Capítulo I)

UNESCO (2003), Convención para la salvaguardia del patrimonio inmaterial. 17 de octubre del 2003. París, Francia.

 

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